viernes, 31 de diciembre de 2010

Cómic: El Martín Pescador

Hoy reseña/crítica/comentario de EL MARTÍN PESCADOR. La última entrada del año quiero dedicarla al cómic en general, y a Luis Durán en particular. Por ser el autor protagonista en cuestión uno de mis demiurgos favoritos dentro de la disciplina, y el tebeo uno de esos mundos en paralelo al que tanto (necesaria y agradecidamente) he acudido durante este capítulo 2010.

EL MARTIN PESCADOR de Luis Durán: ****

La fabulación sin límites, la escisión entre realidad e ilusión, el abismo entre los recuerdos y las invenciones recordadas asumen el protagonismo absoluto de un relato cuya finalidad última parece querer acercarse a algo tan intangible, tan indefinible e inevitable en el recorrido vital del ser humano como es la identidad. Un concepto que atormenta a Durán, capaz de sugerir infinitas posibilidades, abrir multitud de puertas y cimentar montones de preguntas, a las que el arriesgado lector de sus creaciones deberá aproximarse con la mayor de las cautelas si no quiere perderse para siempre dentro de su imaginario desbordante, onírico y genial. Seguirle no es tarea fácil, vaya este aviso por delante, pues su ritmo narrativo cadencioso, pausado y plagado de elipsis y espacios en blanco ha de servir para asimilar con propiedad sus ideas, el paso del tiempo y la evolución e introspección emocional de sus caracteres. Pero si se consigue evitar la inmediatez inherente que se suele demandar a cualquier narración y se adapta nuestro tempo al de Durán, entonces el lector se encontrará a los albores de una experiencia incomparable.

De nuevo el pasado parece comerse las posibilidades de un presente cíclico y anclado para los personajes de una historia extraña y poliédrica, donde un pueblo sumergido bajo un pantano ejerce de poderosa imagen visual para el detonante de los recuerdos que Martín, el escritor protagonista, recupera con dobles intenciones, consiguiendo con un encargo alcanzar una parte olvidada (y adornada por exclusión selectiva de recuerdos) de sí mismo. Un recorrido exigente y de exposición paralela complicada pero absorbente, que consigue transmutar al lector en protagonista gracias a la reflexión forzada a la que Durán nos conduce con una facilidad magistral para la sugerencia y la estimulación sensorial. De este modo nuestras propias memorias aflorarán en un juego interno finalmente abierto pero subyugante en el que se atisban las posibilidades de la felicidad flotando sobre la superficie del agua.

Una obra extraordinaria e hipnótica, cargada de metáforas bellísimas y dobles lecturas, que recomiendo rabiosamente a cualquier distraído turista accidental en el mundo del cómic, al tiempo que impongo a Luis Durán como autor referencial y asignatura pendiente para amantes del noveno arte que todavía no le conozcan. Creación obligada que ahora mismo se encuentra de saldo en la reticente a desaparecer Crisis Cómics. Un paseo por las calles de Malasaña en Madrid y la adquisición de este tebeo son dos de los mejores regalos que pueden hacerse para comenzar un nuevo año con esperanza.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Cine: Balada triste de trompeta

Tras una moderada decepción y reposo del visionado, paso a desgranar los diversos aspectos más interesantes de la última cinta de Alex de la Iglesia, tan entretenida e impactante visualmente como fallida en su cómputo global.

BALADA TRISTE DE TROMPETA de Alex de la Iglesia: **1/2

Creo que es un mal endémico el que acosa a los directores de marcada personalidad, aquellos acreedores de un estilismo y universo propio tan reconocible y exitoso que acaba - con el paso del tiempo - fagocitando sus propios logros. Una pescadilla que se muerde la cola de modo sangrante en los nombres más destacados de la cinematografía nacional contemporánea de éxito como Almodovar, Medem o la insoportable pedantería de Coixet. Cada uno tiene sus filias y sus fobias al respecto de estos "autores", evidentemente y Alex no escapa a ellas. Yo me declaro fan irredento de sus hiperbólicas creaciones, pues veo en él al cronista desmedido del español cañí, al despellejador del "homo-ibericus" moderno y al mismo tiempo al reinventor de géneros tan universales como el terror o la sci-fi adaptados con maestría al gamberro localismo español.

Joyas como LA COMUNIDAD, EL DÍA DE LA BESTIA o especialmente mi favorita CRIMEN FERPECTO pasan por ser - para el que suscribe - ya clásicos del cine patrio. Pero cuando un director escribe sus historias y las ideas no cuajan, puede alcanzarse sin darse uno cuenta el exceso de la autocomplacencia. BALADA TRISTE es justo eso; un Frankenstein cinéfilo autoreferencial, cargado de citas, guiños, cortas y pegas. Una cinta magnética, entretenidísima, espectacularmente rodada y fotografiada, con dos actores centrales en estado de gracia y una sorprendente (a la par que despampanante) Carolina Bang como germen de las tronchantes desgracias venideras de la pareja de payasos protagonistas. Pero pese a sus muchas virtudes, el guión sigue siendo la piedra angular de toda narración audivisual convencional y BALADA no deja de serlo en ningún momento, pues no consigue profundizar en muchos de los elementos que apunta pero apenas desarrolla, quedando al final coja en gran parte de sus aspiraciones.

Tras un arranque pletórico (Segura disfrazado de payaso machete en mano podría convertirse en imagen icónica del cine español) y unos títulos de crédito apabullantes, la historia pronto se desliza hacia lo convencional de una relación de amor/odio a tres bandas presentada dentro del mundo circense (apenas aprovechado pese al empleo en el mismo de la camarilla habitual de Alex; Manuel Tallafé, Terele Pavez, Enrique Villén, etc..) de los años 70, a los albores del final del franquismo. Pero, pese a que el planteamiento metafórico es sútil y malsano (Bang sería España, Areces - payaso triste - sería el bando perdedor y De la Torre - payaso tonto - el fascista), el tono caricaturesto resulta de brocha gorda, las secuencias estrambóticas se suceden apenas sin coherencia ni nexos justificables, tan solo atadas por el exceso de personalidad no justificada de sus protagonistas, ambos soberbios eso sí. Un Carlos Areces espléndido, que aprovecha los momentos cómicos de forma rutilante, pero que también es capaz de componer dolientes matices dramáticos (impresionante su plano final detenido en la furgoneta) y un Antonio De La Torre que ratifica mi opinión sobre su inmenso talento; uno de los mejores actores españoles actuales, un torrente de versatilidad y naturalidad, capaz de infinitos registros, de la ternura más conmovedora a la violencia más feroz.

Los personajes actuan movidos, empujados brutalmente por su propia idiosincrasia, sin deterse a pensar un momento, sin tener muy claro por qué son tan "ellos mismos" que no pueden evitar intentar matarse mutuamente (con muchos ecos a MUERTOS DE RISA y evidente reflexión sobre la guerra civil) con la excusa femenina de por medio. Simplemente arremeten contra todo lo que se les pone por delante. Un planteamiento excesivo y arbitrario que acaba por pasar factura al poso dramático de la trama y a la propia continuidad fílmica de la película, lastrada por la irremediable sensación de exceso y de búsqueda de un - apropiado pero desmadrado - circense tour de force final en la Cruz de los Caídos, calcado de la persecución final de LA COMUNIDAD.

Una cinta muy recomendable para seguidores del autor, con muchos elementos interesantes, actores fantásticos y sobre todo rodada con una potencia visual impresionante, pero quedando sus posibilidades a medio camino de todos los lugares que podía haber alcanzado.

sábado, 25 de diciembre de 2010

BSO: Eloise

En época navideña de descanso y asueto, recupero (para no dejar estancado del todo el blog- disculpen por ello) banda sonora con los tintes temporales adecuados.

ELOISE de Bruce Broughton: ***

La composición para ambas cintas basadas en las novelas de Kay Thompson, de gran calado literario infantil, ELOISE AT THE PLAZA y ELOISE AT CHRISTMASTIME, corresponden a una escritura elegante, ligera y desenfadada que sigue los postulados de toda la vida en términos de comedia infantil de enredo y buenos sentimientos en la que Broughton es todo un maestro. De hecho y debido precisamente a esta experiencia en el ámbito en el que las composiciones se mueven, las partituras pueden sonar especialmente familiares o en muchos casos similares a otros trabajos previos del compositor, como las dos partes del film de perritos "Homeward Bound" y el ambiente de "For Love or Money" para el primer film y sus obras para "All I Want for Christmas" o "Miracle on 34th Street" para el segundo.

Broughton recurre por lo tanto a un terreno que no sólo conoce bien por su experiencia previa sino también por el dominio en el mismo de los recursos expresivos, tanto en el aprovechamiento de las secciones de la orquesta, como en la recatada creación de su base temática. Baste citar el empleo del saxo para servir de voz situacional de la pequeña protagonista en el hotel donde se van a desarrollar sus travesuras y que aparece en el corte que abre el primer disco "Main Title; the Plaza". Aquí se desarrolla el tema central seguido de una estupenda variación con evidente inclinación hacia el "Rhapsody in Blue" de Gershwin, obra cuya sonoridad se toma como referencia a la hora de musicar algunas de las posteriores correrías de la niña, sin ir más lejos su presentación en el siguiente corte "I´m Eloise". Diálogos de viento con cuerda, scherzos dinámicos, pizzicatos cómicos y demás cartas de sobra conocidas por todo entendido en el juego, configuran el resto del score para este primer film hasta llegar al extenso corte "The Eloise Waltz", donde como su propio nombre indica, se ejecuta la versión más desarrollada del tema principal en forma de exquisito vals, momento álgido que denota la elegante factura de Broughton pese al paso de los años en su carrera.

Siguiendo con esta línea, la segunda partitura incluye melodías de villancicos populares cosidas entre el cuerpo temático del compositor, a modo de complemento temporal de las nuevas aventuras de la protagonista en el periodo navideño correspondiente. El autor prosigue con acierto el camino emprendido en la partitura precedente, añadiendo aquí algo más de su factura orquestal dramática, sirviéndose de nuevo en todo momento del leit-motiv central como eje conductor de la música. Cortes como "Still in Love" o "She´s Dead", resultan algo más refrescantes y llamativos que los de la creación originaria sobre todo por su profundidad emocional. Otros más coloristas como "Shopping Day Montage" parecen atisbar por momentos el glorioso tratamiento sinfónico tan añorado y admirado del autor. Todo esto configura a "Eloise at Christmastime" como un trabajo superior a "Eloise at the Plaza". No es sólo por una mejor revisión en sus conceptos, sino porque completa a ésta con una notable mejora del material preexistente.

Pese a las delicias que quedan por el camino, en forma de algunos pasajes fantásticos que elevan la media del conjunto hasta hacerlo digerible del tirón, no se pueden negar las evidencias que este tipo de composiciones presentan para el oyente. La más inmediata es que se trata de una clase de música en exceso codificada, lastrada en su mayoría por una más que predecible construcción y tonalidad. No vamos a encontrar pues, elementos novedosos en ELOISE AT THE PLAZA ni en ELOISE AT CHRISTMASTIME, sino más bien todo lo contrario y por ello hay que estar bien concienciados de lo que su escucha aislada nos ofrece. Bruce Broughton es muy sincero al respecto; elegancia, conocimiento melódico y exquisitas formas sí, pero también abundancia de pasajes breves, poco desarrollo temático y reiteración de ideas básicas. La calidad está fuera de dudas, pero no podemos engañarnos respecto al contenido.

Podeis leer la reseña orignal completa en Scoremagacine.

domingo, 19 de diciembre de 2010

BSO: Never Let Me Go

Hoy adelanto comentario acortado de mi última reseña para Scoremagacine, un trabajo con el que mi compositora de cine favorita recupera el pulso, ultimamente un poco perdido.

NEVER LET ME GO de Rachel Portman: ***1/4

Rachel Portman sigue manteniendo intacta esa admirable capacidad que posee para emocionar con su música. NEVER LET ME GO es la mejor prueba de hasta que punto el estilo codificado y estanco de la autora consigue redefinirse una vez más, pues es con una obra como la que me ocupa cuando se distingue con nitidez hasta donde la compositora ha pulido la esencia misma de su personalidad sonora, logrando una síntesis estilística con la que desde los rasgos más sutiles se pueden obtener los mejores resultados. El arranque del escueto pero correcto disco editado por Varese con la pieza "The Pier", introduce el hermoso tema central para chelo, una frase melancólica y romántica de cuatro notas de la que se entresacará una melodía secundaria mucho más desarrollada para piano y cuerda de filiación inconfundible a lo largo de su continuación en "Main Title", con la intervención destacada de nuevo del chelo, que irá conectando los momentos más emotivos con enorme profundidad y poso trágico.

No tardan en hacer aparición los dinámicos scherzos, con dulces maderas, marca de la casa en "Bumper Crop", transmutado rápidamente en gentil pieza de bucólicas resonancias. Así como los ecos repetitivos para piano y xilófono de "To the cottages", envueltos en esa cuerda mágica que recuerda los mejores momentos de CHOCOLAT, SIRENS o BAGGER VANCE. Así se va preparando al oyente para momentos de mayor intensidad emotiva como "The Boat", donde el violín solista desarrolla con exquisita brevedad el tema secundario de los créditos, alternado y desarrollado con acierto en pasajes más livianos como "Madame is Coming", que recupera la estructura de base rítmica habitual de la compositora. Pero la composición no se limita a esto, pues el tono apesadumbrado y difuminado de piezas como "Kingsfield Recovery Centre" ayuda y sirve como estupendo nexo de unión entre el lacerante empleo del tema central, "Unseen Tides", y el amenazador "Souls at All", un lúgubre y ominoso pasaje que preludia el auténtico highlight del disco, el resumen final "We All Complete", donde se desarrollará profusamente y con desbordante sensibilidad el tema central.

En una época donde la mimetización con el ambiente y la adhesión a las huecas modas minimalistas imperantes son la moneda de cambio, donde la transmutación de compositor a diseñador sonoro es el precio a pagar por mantenerse en la cresta de la ola, la fidelidad a uno mismo parece un sacrificio hasta comprensible. En un tiempo así Rachel Portman todavía se atreve a componer música. Música bellísima, nada menos, lo cual obliga a - como mínimo - mostrar respeto y en caso de comulgar con sus formas, a disfrutar enormemente de un trabajo que, pese a su escasa sorpresa o aportación, resulta maravilloso.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Cómic: Palomar Volumen 1

Hoy comentario/crítica/reseña de PALOMAR VOLUMEN1. Este tebeo son palabras mayores, un auténtico hito en el camino del cómic americano y la revolución del post-undeground a principios de los ochenta, surgido de "Love & Rockets", la mítica revista de los Hernández Bros.

PALOMAR VOLUMEN 1 de Beto Hernández: ****1/2

Historia de un pueblo fronterizo y de sus docenas de habitantes, encontramos en esta creación fascinante, prácticamente a una hermana tebeística del realismo mágico de Isabel Allende y García Márquez (destacando un episodio genial en el que uno de los personajes habla sobre CIEN AÑOS DE SOLEDAD en una pirueta metaligüística y auto-referencial de tomo y lomo). Poseedor de un halo de belleza y encanto embriagador, su complejidad se va extendiendo y expandiendo a lo largo del tiempo hasta recorrer las vidas enteras de unos caracteres por completo humanos, próximos, dotados de una personalidad tan fuerte y única que acaban por convertirse en iconos de sí mismos, haciendo que el seguimiento de sus peripecias vitales - comunes, dolorosas, divertidas, intrascendentes o incluso fantásticas - vaya creciendo con cada historia hasta apoderarse por completo del lector.

Una lectura adictiva y cargada de emoción, de ternura y compasión, en la que Beto aborda casi todos los temas cardinales que definen al ser humano, rematada por un dibujo magistral, directo, naturalista, de un blanco y negro puro, luminoso, acreedor de una capacidad de sugerencia y reflejo emocional casi infinitos. Dividida en dos entregas editadas en estupenda rústica por La Cúpula (más un reciente tercer volumen titulado NUEVAS HISTORIAS DEL VIEJO PALOMAR en tapa dura), PALOMAR es una referencia obligada para cualquier amante del noveno arte, sean cuales sean sus preferencias, pues se acaba irremediablemente encariñado de todos y cada uno de sus personajes, en especial de sus mujeres; fuertes, independientes, poliédricas, bellísimas y de arrollador carácter  con LUBA como cumbre de la creación, uno de los mejores personajes femeninos jamás vistos en un tebeo.

Un cómic absolutamente extraordinario que se merece la fama que posee y aunque mi corazón esté del lado de Jaime y sus maravillosas LOCAS, esta obra supone una cita imprescindible para el aficionado que ha de completarse obligatoriamente con su segundo tomo.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...