lunes, 2 de julio de 2012

Cómic: Cinco mil kilómetros por segundo

Hoy reseña/crítica/comentario de CINCO MIL KILÓMETROS POR SEGUNDO. Tras la tibia recepción que tuve de su obra previa, la ya comentada LA SEÑORITA ELSE, Manuel Fiore consigue resarcirse -a mi juicio- con un trabajo más logrado y completo con esta melancólica historia de amor.

CINCO MIL KILÓMETROS POR SEGUNDO de Manuel Fiore: ***

El tono intimista y la elaboración propia de la trama desarrollada para uso del mismo consiguen una simbiótica relación de forma y fondo en este trabajo hermoso, contemplativo y amargo. La premisa es de lo menos original; una historia de amor poco frondosa y su deterioro y recuerdo a lo largo del tiempo. Pero, curiosamente, el italiano consigue que su exiguo y típico germen argumental florezca en una experiencia vital singularmente lúcida, al ofrecer al relato (y con ello al lector) la posibilidad del distanciamiento temporal y emocional, dándole de este modo una inusual perspectiva con la que colocar en su sitio los lugares comunes de cualquier relación sentimental que usemos como homóloga para comparar y asemejarnos a los personajes. Fiore emplea para ello recursos sencillos pero acertados que contrastan con los acusados -y algo superficiales para el que suscribe- esfuerzos de un autor de similar índole temática como es Bastien Vives en, por ejemplo, su sobreestimada EN MIS OJOS, y obtiene un acabado más consistente y cercano, más humano y ambiguo gracias a sutiles pero apreciables cambios en la paleta cromática, una definición de personajes que acusa el paso del tiempo o la puesta en primer plano de situaciones cotidianas pero cruciales en el devenir de sus existencias que solidifican un tratamiento menos maniqueo de la puesta en escena o de la construcción del guión.

Se le puede achacar por supuesto lo endeble de su línea dramática central, basada en la transformación de una relación, que nunca contemplamos (un acierto narrativo por otro lado), amorosa adolescente en el recuerdo de una felicidad pasada incapaz de sostener el futuro, pero si de truncar el presente. También queda algo coja la reflexión sobre una de las cuestiones claves de la obra; el retorno al hogar. Tanto la huída como la ruptura con los elementos emocionales que definen a los potagonistas quedan expuestas con elegancia y ajustándose al tono general del relato, pero es en su regreso y posterior reencuentro donde se nota la aparición un tanto forzada de unos caracteres secundarios que empujan a Piero y Lucy a intentar recuperar un instante del ayer en un -nada casual- hoy difuso y diluido entre una lluvia que emborrona un recuerdo mucho menos nítido que el féliz y acertado epílogo con el que se cierra de modo satisfactorio este trabajo de Fiore.

De esta manera, entre distintos altibajos argumentales, pero siempre con un admirable pulso narrativo secuencial, que consigue que lo pausado de la trama fluya con un ritmo progresivo y constante incluso en los fragmentos más inconexos, el italiano completa un cómic visualmente estimulante, de desarrollo y profundidad algo más discutibles, pero con un buen gusto sensitivo por bandera que logra, para el que suscribe, un resultado recomendable y un más que digno paso adelante tras la mencionada SEÑORITA ELSE. Lo del premio de Anguleme ya sería entrar en camisa de once varas (yo desde luego no lo comparto, a la creación le falta robustez y personalidad para acaparar un reconocimiento de esa categoría, pero para gustos...), por lo que paso a destacar la estupenda -como es habitual- edición de SinsEntido, en rústica con solapas y una luminosa reproducción de las acuarelas del dibujante, sin duda el elemento más llamativo y sólido de este trabajo.

viernes, 29 de junio de 2012

Cine: Junio 2012 (II)

Este ha sido un mes variado y parcialmente temático en cuanto a películas consumidas. En esta segunda ronda mensual, algunos títulos de los que más ganas tenía de ver desde hace tiempo.

PELÍCULAS DESTACADAS VISTAS EN JUNIO 2012 (II)

Varios Géneros

LA CIENCIA DEL SUEÑO: ***3/4
Salido del mundo del videoclip, como esta cinta denota en sus secuencias oníricas sin lugar a dudas, Michel Gondry ahonda tras los recuerdos de la soberbia OLVÍDATE DE MI, en los sueños de un joven homólogo de sí mismo, lleno de imaginación y fantasía desbordante con el único anhelo de conectar con su magnética vecina. Delirante y genial, no resulta tan completa como aquella, pero sí igual de inclasificable y divertida.

EN LA CIUDAD DE SILVYA: ***
Experiencia limítrofe con el documental introspectivo emocional, José Luis Guerin demuestra lo exasperante que puede resultar como narrador y lo fascinante que consigue ser como observador. Ignorando cualquier regla cinematográfica convencional, encontraremos aquí un cuaderno de viaje del recuerdo y la memoria selectiva de la felicidad trasvasado a los rincones más escondidos de Bruselas. Destaca el trabajo de la bellísima Pilar López de Ayala.

EL TOPO: ****
El realizador de la magnífica DÉJAME ENTRAR, Thomas Alfredson, consigue subirse al carro de los imprescindibles contemporáneos gracias a su clasicismo narrativo de relojería. Lidiando con un guión complejo y desafiante, un insuperable reparto coral masculino liderado por un imponente y sobrio Gary Oldman así como un montaje y música de Alberto Iglesias exquisitos, nos entrega una lección de gran cine exigente e inteligente.

THE WARD: **
Desde su estreno furtivo en Sitges, nada se había sabido del último trabajo del maestro John Carpenter. Quizás debió quedar en la sección de objetos perdidos de su leyenda, porque se trata de una cinta de suspense y truco final discreta y tirando a mediocre que abusa de clichés narrativos salvados por la mano diestra en la planificación y puesta en escena del director. Curiosa y decepcionante a partes iguales.

miércoles, 27 de junio de 2012

Cine: Junio 2012 (I)

Este ha sido un mes variado y parcialmente temático en cuanto a películas. Desde sagas recuperadas al completo, hasta cintas pendientes de visionado con años de retraso.

PELÍCULAS DESTACADAS VISTAS EN JUNIO 2012 (I)

Acción

MAD MAX: ***
El futuro apocalíptico en las carreteras de las antípodas de la cinta australiana inaugural de la saga que lanzó a Mel Gibson al estrellato contiene pese a su modesta producción un descaro y frescura que su realizador, George Miller, se encarga de potenciar con una puesta en escena visceral y efectiva, de una fisicidad  y violencia lacerantes, logrando que incluso envejecida, esta película aun posea fuerza y personalidad.

MAD MAX 2: ***1/2
Corregida y aumentada, la saga se reconduce hacia la acción hiperbólica cargada de inventiva, buenos detalles de guión y la profundización en la supervivencia en condiciones extremas. Gibson retoma el personaje con convicción y Miller amplifica la producción y el espectáculo sin dejar de lado las ambigüedades morales. Años más tarde WATERWORLD calcaría sus premisas punto por punto en un homólogo mundo acuático.

MAD MAX 3: **1/2
Si la segunda parte generó plagios e impuso la moda del anti-héroe, esta tercera cede terreno al estiramiento artificial y se sube al carro de otra de las grandes sagas de acción de la época, INDIANA JONES. Tanto pasajes de acción y comedia calcados de EL TEMPLO MALDITO, como la gran secuencia final o la sub-trama de los niños perdidos reblandecen un conjunto que pierde fuerza y originalidad a borbotones en su segunda mitad. Con todo, se disfruta.

ROCK N ROLLA: **1/4
Desde que lanzase su órdago con LOCK & STOCK, Guy Ritchie no ha dejado de replantear dicha fórmula y reescribir el mismo guión una y otra vez, amplificando su espectro visual y actoral como trucos de manos con los que ocultar que es un realizador monocorde, con la técnica y la parafernalia como únicos aliados. En su agilidad narrativa y potencia estética se ve a un realizador limitado que consigue salir airoso jugando en casa.
SPEED: **3/4
Revisitar cintas pasadas supone adoptar una mirada a medio camino entre la condescendencia y la admiración. Ejercicio de acción sin sentido en su libreto, la cinta de Jan De Bont bebe de una suspensión de descreimiento imposible que queda -increiblemente- soslayada por un virtuosismo exponencial y acumulativo de la acción impecable. Rodada de modo tan convincente y efectivo que uno se rinde ante el espectáculo.

domingo, 24 de junio de 2012

Cómic: Shade Volumen 17

Tal y como prometí al comienzo de su comentario, hace poco más de un año, hemos llegado al último número de esta fantástica serie guionizada por Peter Milligan. Si bien es cierto ha ido perdiendo consistencia a lo largo del tiempo, en un justo cómputo global se merece la recomendación plena. Lo prometido es deuda.

SHADE VOLUMEN 17 de Milligan, Case y Tolagson: ***

La saga alcanza su final con una vuelta de tuerca forzada y un poco tramposa, intentando acomodar a una amabilidad casi inexistente a lo largo de su recorrido una coda dulce al tiempo que resolutiva con la que aparcar de buenas formas el animado paseo en el que se ha transformado el otrora descontrolado mercancías sin frenos que fue SHADE. No obstante el guionista introduce atractivas ideas a lo largo del ciclo pendiente de resolución "Las raíces de la locura", primero limítrofes con LA COSA DEL PANTANO de Alan Moore y luego con sus propios orígenes aprovechando la mitología irlandesa para lanzar a los cuatro vientos a los personajes secundarios de la saga y obligar con ello a un reinicio en toda regla a Shade. De este modo y adoptando la clásica narrativa del viaje re-iniciático con búsqueda y destino alcanzado, Milligan se decide por el camino fácil, el circular, y los buenos sentimientos, el amor, para completar el último ciclo de la serie, llamado unívocamente "Tras Kathy". Así pues y pareciendo abandonar sus ambiciones iniciales y sus logros metafóricos, SHADE se piega hacia una cómoda recta final con pirotécnicos viajes temporales incluídos que reunen con gracia algunos de los hitos de pretéritos números, haciendo aparición personajes desaparecidos o muertos, hasta alcanzar logicamente a Kathy, auténtico corazón y motor emocional de las andanzas del protagonista.

La elección de Milligan no deja de ser lógica (o no, según los términos con los que entendamos la colección), pero denota con ella el agotamiento de la fórmula y su incapacidad para crear algo novedoso y/o rupturista con lo que dar un campanazo final que nunca llegará en favor de la sonrisa cómplice y agradable al ver como un halo de esperanza y felicidad se abre en la puerta de cada personaje destacado. No obstante y dentro del marco que supone la segunda mitad de SHADE, donde la profundidad de la trama comienza a perder enteros, casi resulta aceptable el tomar esta dirección y acotar a los sentimientos de los caracteres una resolución que se ajuste a sus necesidades y experiencias vitales. El escritor lo consigue con solvencia y unos cuantos trucos de manos sin llegar a traicionar el recorrido vivido por estos y aprovechando algunas de las constantes de la serie. Algo es algo.

En el apartado gráfico, Richard Case se esfuerza por mantener la continuidad (con la ayuda de Jamie Tolagson en algún capítulo) y sin resultar especialmente lúcido, consigue una narrativa ágil y adecuada que rehuye el espectáculo para centrarse en la urgencia de su clímax con Grenzer, o la sencillez expositiva del reencuentro final. Tras setenta números, Milligan y su séquito de dibujantes, entintadores y coloristas cierran SHADE, EL HOMBRE CAMBIANTE con una dulcificación aceptable, dejando eso sí en el camino algunos de los pasajes más alucinados, complejos y fascinantes de la línea Vértigo de los noventa. Los diecisiete tomitos de Planeta en su aglutinación de cuatro o cinco episodios americanos permite tanto la cómoda adquisición serializada, como la ocasionalmente molesta lectura aplazada hasta el siguiente volumen por la ruptura artificial de sus arcos argumentales o la imperdonable ausencia de algunas portadas a lo largo de la colección. Quizás una recuperación en formato de lujo podría corregir estos estos errores y olvidos, añadiendo la agradecida tapa dura y dándole el lustre que se merece a la creación más interesante y longeva de Peter Milligan. Por pedir (y recomendar) que no quede.

jueves, 21 de junio de 2012

Cómic: Shade Volumen 16

Las andanzas de Shade bajo y sobre la Gran Manzana se aproximan a su conclusión, aportando un desparpajo y tono liviano a su recta final que sin dejar de resultar agradable pierde fuerza por los cuatro costados respecto a los grandes momentos de la serie.

SHADE VOLUMEN 16 de Milligan, Case, Pritchett y Tolagson: ***

El ciclo abierto de las "Infecciones desagradables" en el número previo, viene a continuar con una de las constantes de la serie en la que el protagonista infecta -nunca mejor dicho- algún elemento cercano con su locura para acabar por enfrentarse al mismo, vía la exorcización de los pertinentes demonios que atenacen a dicha amenaza. Un camino transitado en demasía dentro de la saga que no obstante Milligan sabe como manejar para hacerlo parecer interesante, consiguiendo en este caso que el protagonista luche (literal y metaforicamentemente) contra su corazón. Luego de este tramo, los vástagos de Shade y Lenny colisionan en un episodio autoconclusivo de divertidas consecuencias y se abre otro segmento que nos llevará al último número de la colección. Olvidándose de Bachalo por completo se pasa a contar con la correcta funcionalidad de Richard Case y el algo más inspirado Jamie Tolagson, en la línea de los previos Dillon, Phillips o Bond.
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