Robert Duvall ha sido, sin ningún tipo de dudas, uno de los más grandes actores que han trabajado en el séptimo arte. Un titán de la actuación que bordó cada creación, pequeña o grande, en todos y cada uno de los géneros que cultivó en su longeva y admirable carrera.
ROBERT DUVALL (1931-2026)

Nacido en San Diego en 1931, fue el segundo hijo (de tres) de padre militar de ascendencia francesa y madre actriz. Se crió en un ambiente católico y castrense, pero tuvo claro que la actuación era su vocación, graduándose en Arte Dramático en Illinois en 1953. Sirvió en el ejército durante un año, pero enseguida encauzó sus esfuerzos hacia el trabajo actoral, mudándose a Nueva York en 1955, donde conoció y compartió piso con Dustin Hoffman y Gene Hackman.
Tras varios años y múltiples papeles en un grupo de teatro de Long Island, interpretando papeles en obras de Tennesse Williams y Arthur Miller, comenzó a llamar la atención de nombres que luego serían cruciales para su éxito cinematográfico, como Ulu Grosbard (que le dirigiría en "Confesiones verdaderas" en 1981). Gracias a esto daría el salto a Broadway en 1958. Al año siguiente comenzaría su periplo en televisión, como actor invitado en series tan conocidas como "El fugitivo", "Combat", "Twilight Zone", "Alfred Hitchcock presenta", "The Outer Limits" o "Viaje al fondo del mar".
En el cine su debut fue fulgurante, con su inolvidable rol en "Matar un ruiseñor" (1962), la obra maestra de Robert Mulligan. Aunque tardaría en despegar su popularidad, sus apariciones a finales de la década de los 60 en "Bullit", "El detective", "Llueve sobre mi corazón" (primera colaboración con Francis Ford Coppola) y especialmente en "Valor de ley" junto a John Wayne le hicieron despuntar en la gran pantalla. Eso le llevaría en 1971 a su participación en "M.A.S.H." y su primer protagonista en "THX 1138" de George Lucas.
En 1972 se consagra con "El padrino", obteniendo su primera nominación al oscar y dos años más tarde se supera a sí mismo con "El padrino 2". A partir de entonces se convierte en un actor de lujo que eleva con su presencia cualquier película. No se le resisten géneros, ni complejidades emocionales y aborda con la misma maestría papeles protagonistas que roles secundarios. Encadena películas brillantes como "La Conversación" (1975), "Network" (1977) y "Apocalipsis Now" (1979), por la que recibe otra nominación como actor de reparto y "El gran Santini" (1979) por la que también es nominado a mejor actor principal. Un doblete anual reservado a un club muy selecto de artistas. Ganaría la estatuilla poco después por "Gracias y favores" de Bruce Beresford (1983).
El éxito no le impidió aceptar papeles pequeños como "El mejor" (1984), o compartir pantalla con jóvenes promesas como Sean Penn en "Colors" (1988), hasta llegar a la televisiva "La paloma solitaria" (1989), donde creó uno de los mejores personajes de toda su carrera. La siguiente década, convertido en icono del cine americano, alterna su rol de mentor (en este caso de Tom Cruise) en "Días de trueno" (1990), trabajos espléndidos como "Un día de furia" (1993), dramas intimistas como "Algo de que hablar" (1995), "Phenomenon" (1996) o "Acción Civil" (1998) -con nueva nominación a mejor secundario-, pasando por cintas comerciales como "Deep Impact" (1998), "60 segundos" (2000) y "El sexto día" (2000). Luego comenzó a espaciar más sus apariciones, pero destacan "John Q" (2002), "Open Range" (2003), "Seconhand Lions" (2004), "La noche es nuestra" (2007) y "El juez" (2014), que le valió su última nominación al oscar con 84 años de edad.
Dirigió dos películas, "El apostol" (1997) por la que recibió otra nominación a mejor actor principal y "Assassination Tango" (2002), rodada en Buenos Aires con su cuarta esposa, Luciana Pedraza. Sus últimos roles destacados fueron en "Widows" de Steve McQueen (2018) y "Los crímenes de la academia" de Scott Cooper (2022) con más de 90 años.
Se casó cuatro veces, siendo la última la más llamativa al llevarse más de 4 décadas de edad con su esposa. La conoció mientras se encontraba rondando en Argentina (allí tenía una casa que visitaba frecuentemente), país que aprovechaba para visitar siempre que tenía ocasión y disfrutar del tango, su otra gran pasión y un baile que dominaba, llegando a abrir una academia dedicada al mismo en Estados Unidos. Robert Duvall falleció el 15 de febrero en su hogar de Virginia a los 95 años. Descanse en paz.
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