Hoy reseña/comentario/crítica de los cuatro primeros volúmenes de BLACKSAD. A punto de lanzarse al mercado el quinto volumen de las populares aventuras del gato detective y gracias a la maravillosa Anuscha, he leído la saga en apenas un fin de semana. Mi valoración; positiva.
BLACKSAD (1 a 4) de Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido: ***
El tebeo de ínfulas populares incurre en hermosos accidentes como BLACKSAD de vez en cuando. ¿Como adivinar que un título de tintes tan trastocados como son la trama noir detectivesca de época y la antropomorfia se conjugarían con tanto éxito? Juan Díaz Canales y -creo- sobre todo Juanjo Guarnido han conseguido que su sólida reinterpretación del detective chulesco tipo Sam Spade aquí plasmado como un elegante felino vuelva a cautivar a una nueva generación de lectores. En este sentido la reflexión que esto genera no deja de ser refrescante; las historias de siempre solo han de renovarse con éxito en algún aspecto destacado para seguir funcionando igual de bien que siempre. Esto por contra trae consigo bajo el brazo la sombra de la reiteración y los lugares comunes en cuanto a los guiones y las tramas visitadas.
Raymon Chandler, Dashiell Hammet, James Ellroy o Elmore Leonard, por citar tan solo a los primeros en aparecer en mi memoria han planeado, desarrollado y ejecutado más crímenes, atracos, asesinatos y casos policíacos enrevesados de los que podamos recordar con detalle. Y lo hicieron precisamente con tanto detalle y fruicción que cuesta no encontrar la firma de uno u otro en cualquier relato afín al noir de nuestros días en cualquiera de sus variantes. CRIMINAL de Ed Brubaker o, mucho más incluso por su multitud de parecidos conceptuales, GRANDVILLE de Bryan Talbot, devienen en similares ejercicios tebeísticos a BLACKSAD. Pero la inusitada popularidad adquirida por esta obra, receptora de gran cantidad de premios en Barcelona, Agoulême o la Expocomic, destaca por encima de otras compañeras de viaje.
Es difícil responder a esta cuestión si nos atenemos al tópico ejercicio de investigación que propone su número inicial titulado "Un lugar entre las sombras", pues se trata de un recorrido bastante predecible y lineal de la clásica trama de asesinato con repercusión en las altas esferas de la sociedad de Nueva York en los años 50. Su resolución, algo más atrevida, da pie a columbrar que lo leído tan solo era en realidad un entretenido epílogo de presentación de personajes. Suposición que parece corroborarse con la siguiente entrega "Artic-Nation", que acomete un mayor esfuerzo narrativo tanto en el tema escogido como en su aproximación en tanto incluye el racismo, la extracción social o la ubicación de la trama en el complicado barrio The Line como elementos a desarrollar.
Sin dejar de abrazar los tópicos, su tercera entrega "Alma Roja" se zambulle en el pre-McCarthismo y la caza de brujas con interesantes apreciaciones al respecto de las élites culturales y científicas afiliadas al partido comunista. Aporta, además, un agradable tono romántico en la subtrama dedicada al personaje de Alma. Quizás sea el relato más confuso de los cuatro en cuanto a claridad en sus líneas expositivas, pero sin duda es el que mejor aglutina y traduce con nitidez la sensación melancólica del mejor noir literario, sobre todo en lo referido a sus personajes. No obstante su cuarta entrega "El infierno, el silencio", ha adquirido ya una madurez lo suficientemente palpable como para abordar temas menos complacientes y con mayores complejidades emocionales como son la drogadicción, la corrupción o unos ambigüos lazos familiares. Añadiendo a esto su localización en Nueva Orleans con el baño cultural que esto ofrece, el resultado es -a mi juicio- el más interesante y profusamente ilustrado de la saga hasta el momento.
En este aspecto la labor de Juanjo Guarnido no puede sino amasar elogios sin parar. Al detallismo de su puesta en escena, la fisicidad de sus encuadres, la elegancia de su trazo a la hora de caracterizar los personajes y la elección de los mismos en función de su raza animal (sobre lo que también hay que reconocerle el mérito al guionista) se suma una dinámica y efectiva secuenciación gráfica que suele culminarse con llamativas splash pages y unas guardas en blanco y negro sugerentes que suelen anunciar segmentos de tramas por venir o flashforwards interesantes. Con un cuidado color del propio dibujante, BLACKSAD goza de una excelente edición por parte de Norma en tapa dura y buen papel en formato de álbum europeo. Su éxito se me antoja un tanto desproporcionado para lo que realmente aporta al cómic moderno, pero no deja de ser un comentario un tanto tiquismiquis, ya que cualquier trabajo que genere atención, ventas y nuevos lectores sobre el Noveno Arte con unos mínimos de calidad, como es el caso sobre todo en lo relativo a su estupendo dibujo, puede contar con mis más sinceras bendiciones.



















