viernes, 19 de julio de 2013

Cómic: Hombre Tomo 1

Hoy reseña/crítica/comentario de HOMBRE. Era uno de esos clásicos modernos que pedían a gritos una edición a la altura de su calidad. Al fin la áspera saga distópica española de Ortíz y Segura ve la luz en un primer volumen integral que recopila todas sus entregas en blanco y negro.

HOMBRE TOMO 1 de Jose Ortíz y Antonio Segura: ***1/2

Como muchos autores y obras nacionales nacidas en plena época de efervescencia del género fantástico (los 80), los responsables de HOMBRE y su obra han encontrado el momento perfecto para su reivindicación. Las penurias morales, económicas y vitales que nos asolan encuentran un eco temático perfecto en este trabajo a modo de futuro retrospectivo donde un personaje malencarado, duro y curtido en la supervivencia recorre el paraje desolado en el que se ha convertido la ciudad, reducto de los parias sobrevivientes a una crisis energética global antes llamados ciudadanos consumidores. Osea, nosotros. Valga este toque de atención para poner en sobreaviso al lector de la pertinencia del título, pero recomendar también cautela a la hora de abordar una creación tan sólida y poderosa como poco complaciente y cruel. HOMBRE no es una historia para todos los públicos, el protagonista se encuentra a mil jodidas millas de ser un héroe y las tramas que se abordan en cada entrega (recordemos se trata de un tebeo seriado y ahora recuperado de las páginas en blanco y negro de CIMOC y K.O. COMICS) se pueden describir como poco amables, utilizando un eufemismo de tamaño cósmico.

Los guiones de Antonio Segura (recientemente fallecido) no se andan con medias tintas y huye por completo del adoctrinamiento y las moralinas fáciles, lo cual se agradece. No usa las páginas como púlpito, más bien opera estableciendo un tablero de juego despiadado e inamobible y coloca a sus personajes en mitad de dicho caos donde la primera víctima es la inocencia, haciéndoles vagar con el único objetivo de superar un día más de vida por pura inercia. Un punto de partida tan sugestivo como desesperanzador (concomitante con EN LA CARRETERA, MAD MAX, LOS MUERTOS VIVIENTES y similares creaciones donde el ser humano es puesto a prueba y llevado hasta el extremo que separa su condición civilizado del aspecto animal que en el anida), puesto que además el personaje central, conocido únicamente con el lacónico sobrenombre de "hombre", no aspira a mayores metas que seguir adelante y obtener algún rédito de su nihilismo galopante.

Por su parte el dibujo de Jose Ortíz resulta efectivo y directo, tan potente y expresivo como poco florido. No son la vistosidad o una original composición de página sus objetivos, sino una eficaz narración seca y contundente donde sus caracteres siempre son reconocibles e idiosincráticos. La gestualidad y dinamismo de estos es parejo a sus personalidades, y el blanco y negro sucio y agresivo que puede recordar al Jordi Bernet de TORPEDO o más lejanamente al Joan Boix de ROBNY EL VAGABUNDO (con la que comparte además algún punto de conexión emocional), entronca de lleno con la atmósfera plasmada por Segura, logrando una plasticidad malsana que transmite toda la sensación de abandono, peligro y apatía de los libretos. Una dupla creativa de cuyo entonado entendimiento se nutre y beneficia un tebeo magnífico.

La edición cosechada por EDT hace gala del mimo por un proyecto que debía venir acariciándose hace tiempo. Tapa dura, guardas en bitono, buen papel, notas introductorias y revisada cronología de las entregas para su publicación definitiva. Además, un precio más que combativo para un voluminoso libro que respeta escrupulosamente el formato original con más de 280 páginas. Una adquisición estupenda que esperemos tenga continuidad en ese anhelado segundo volumen con las historietas a color.

martes, 16 de julio de 2013

BSO: James Newton Howard III (Water Horse)

Hoy recupero uno de los trabajos que más desapercibido pasó en su momento y que más se han revalorizado dentro de la filmografía reciente del compositor si atendemos a su calado clásico, entre lo étnico amable y lo romántico sinfónico resultón.

WATER HORSE de James Newton Howard: ***1/4

Este trabajo ofrece un suspiro de recuperación de los viejos tiempos de la exuberancia orquestal, la riqueza lírica y la variedad temática. Las líneas personales de Howard se ven inmediatamente definidas en la cuerda de su “The Water Horse Main Title” con evidentes resonancias gaélicas. Desde este inicio hasta el meridiano de la obra, el norteamericano navegará por lugares comunes para maderas y violines, con acompañamiento de guitarra o cálidos efectos electrónicos, dando por resultado cortes hermosos y contenidos como “Angus Feeds Crusoe” o “The Workshop”, así como vivarachos y percusivos momentos étnicos como “You Didn´t Even Get Wet” o “Bathtub”. Pasajes más pausados y contemplativos los tenemos en “Ann” o “Run Angus”, mientras que las situaciones cómicas acompañadas de un preciso y exquisito mickey-mousing de aires celtas se presentan en “Driving to the Loch”. A partir de aquí la segunda mitad de la obra se desliza sutilmente hacia la magia y la aventura, con el enérgico arranque de “The Fishermen” o el progresivo crescendo que se construye durante “Angus in Training”. Aunque el definitivo punto de inflexión del score lo representa el extenso “Swimming”, un corte de más de seis minutos y medio donde el espectáculo sinfónico se mezcla de forma envolvente con el ambiente etéreo coral y la agresividad característica del compositor en la acción para metales y percusión.

Las siguientes pistas ahondarán en estos conceptos ya sea de modo conjunto o por separado, con sosegantes interludios de calma como son los delicados “The Children Laugh” y “There´s No Monster” o el acelerado ambiente circense de “The Dinner Party”. Así pues la acción más trepidante surge en “Saving Crusoe” como un apabullante ejercicio de polifonía y polirritmia que nos recuerda en su espectacularidad a la otra gran historia acuática del compositor; WATERWORLD y sin bien el gran empaque de esta pieza no presenta elementos novedosos en la carrera de Howard dentro del género, siempre es una gozada poder disfrutar de cortes como este cuyo rotundo acabado y poderosa sonoridad cautivan por su gran calidad. Su directa continuación en “The Net” remata esta vertiente para acto seguido apelar a la épica de la leyenda del lago con un imponente tema noble y heráldico, que aupado por los coros se funde de forma maravillosa con “The Jump”. Este retomará momentáneamente la acción para dar paso a la rendición más emotiva del tema central, voz solista incluida, en “End of the Story, una especie de epílogo suave y cadencioso que nos avisa de que la esperanza sigue viva. 

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domingo, 14 de julio de 2013

BSO: James Newton Howard II (I Am Legend )

Esta es, para mí, la última gran banda sonora de James Newton Howard si excluimos su participación en THE DARK KNIGHT. Tras ella tan solo DEFIANCE y THE HAPPENING me resultaron realmente destacables y sólidas (siendo los tres títulos citados todos ellos del año siguiente al del trabajo hoy rescatado, el 2007) aunque no tan inspiradas como esta. Hace ya seis años.

I AM LEGEND de James Newton Howard: ***3/4

Al abordar el planteamiento sonoro de esta tercera adaptación (aun pendiente una visión a la altura del texto de Mathieson -que en gloria esté-), Howard opta para su tema central por un camino tan acertado como evidente, el de reflejar la soledad y aislamiento del protagonista Robert Neville (un contenido y ajustado Will Smith que conecta con su presencia la reseña anterior) con una melodía afligida y melancólica, cercana al adagio y muy similar en intenciones a la de Alan Silvestri para CAST AWAY. El film apenas emplea score con cualidades puramente musicales hasta bien pasada la primera media hora, pues tan solo una fugaz y ténebre sonoridad ambiental para la apertura (no incluida en el cd) se escuchará con las imágenes. El corte “Deer Hunting”, escueto y sobrio en su ilustración de la secuencia de caza inicial por la ciudad, es un regalo para el aficionado, puesto que se trata de posiblemente la única pieza del film que suena íntegra en el mismo. 

Asentada ya la idea de abandono y desolación, aparecerá entonces por primera vez y plenamente desarrollada la melodía principal en “My Name Is Robert Neville”, iniciada por un lánguido solo de trompeta solista a cargo nada más y nada menos que de Tim Morrison (toda una leyenda, valga la redundancia dentro de la música). Un tema recurrente al que se volverá a acudir puntualmente a lo largo de la cinta, que en el disco se desarrollará en pasajes como “Scan Her Again”, “Sam´s Gone” o “I´m Listening” y que en esta primera aparición se cierra con una interesante sección de rítmica electrónica.

Uno de los pasajes más destacados de la composición lo encontramos en “Evacuation”, un pasaje intenso y dramático en la línea del “Cedar Creek Exodus” de OUTBREAK o los “Main Titles” de THE POSTMAN. Durante su primera mitad se desarrolla con maestría el juego armónico de las cuerdas típicas de su autor, deconstruyéndose la melodía principal sobre un ostinato de halo trágico, mientras que en la segunda parte del mismo y ausente de nuevo en las imágenes, la música se torna cuasi mística en su desarrollo del tema central con el empleo de los coros y de una vocal solista, esgrimiendo una orquestación muy cercana en intenciones a la primeriza y estupenda obra de Howard FLATLINERS...

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miércoles, 10 de julio de 2013

BSO: James Newton Howard I (After Earth)

Decir que me gustaba la música de James Newton Howard es quedarme corto. Lo adoraba (y adoro cada disco suyo anterior a la debacle) con la pasión desmedida e inconsciente del que siempre escucha más de lo que a veces hay. No obstante siempre aportaba un sonido propio en todos sus trabajos. Adonde ha ido a parar?

AFTER EARTH de James Newton Howard: **

El peso específico conceptual, tanto cualitativo como cuantitativo, de AFTER EARTH resulta pobre en el mejor de los casos. El sonido compacto, industrial e impersonal impuesto como marca de fábrica (nunca mejor dicho) por los grandes estudios se materializa inmediatamente en "The history of Man", donde la gran masa orquestal acompasada de electrónica constante y base rítmica zimmeriana inevitable da paso al único suspiro melódico que parece dejar entrever la rúbrica de Howard. Este motivo inicial (no llega a desarrollarse ni a adquirir la estructura de un tema, lo cual se advierte mucho más claramente en su desnuda aparición para piano en "Saved by the bird") de dos frases de calado épico culmina con un inmediato crescendo que parece querer atajar lo antes posible el conato romántico tangible, sabedor su responsable de lo prohibido de la melodía en el cine americano comercial contemporáneo. Las notas para teclado que resuelven la pieza nos retrotraen el buen sabor de boca de la colaboración entre músico y realizador, pero por desgracia este fugaz espejismo tendrá poca continuidad, incluso con sus limitados logros, en el grueso de la partitura.

La languidez emocional de "I´m not advancing you", con reminiscencias al suave lirismo de cuerda y piano características del autor, pero sin llegar a ninguna idea concreta o "Pack your bags", de construcción cíclica sobre acordes sostenidos que sugieren lejanamente nobleza y esperanza, se presentan como el preludio de la aventura que se despliega en la breve pero estupenda pieza "Nova Prime", que recupera el motivo inicial y aporta una resultona fanfarria aventurera, tan escueta como efectiva retomada en "The tail". A partir de aquí la cosa no hace sino estancarse notablemente. El chelo, que fuese tan destacado en la ahora más que reinvindicable THE HAPPENING, de nuevo interpretado como en aquella por Maya Beiser, se conforma ahora con sugerir misterio con timidez en "Can you Ghost?" y desgana en "Abort Mission"...

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sábado, 6 de julio de 2013

Cómic: Mensajes en una botella

Hoy reseña/crítica/comentario de MENSAJES EN UNA BOTELLA. A veces hay que indagar un poco en las disciplinas que tanto nos gustan y averiguar quienes son los responsables de su depuración, de su madurez y desarrollo como artes plásticas, pues a ellos les debemos parte de la grandeza y esplendor que lucen.

MENSAJES EN UNA BOTELLA: LO MEJOR DE B. KRIGSTEIN
de Bernard Krigstein: ****

El talento de un artista no puede medirse en ocasiones por el éxito de una obra en concreto, ni por la popularidad de un serial, personaje o etapa editorial destacada en una cabecera de relumbrón o alicaída y levantada por su estimulante trabajo. A veces simplemente la genialidad gotea por entre las viñetas inconexas de varias publicaciones y épocas, por los apretados senderos que deja la censura, las restricciones y las modas imperantes. En ocasiones autores tan extraordinarios como Bernie Krigstein consiguen extraer oro puro de la misma presión a la que se ven sometidos por todas y cada una de esas barreras a superar y esquivar a la hora de finalizar su trabajo. Porque suya es no solo una las obras maestras del tebeo en toda su historia dentro del formato de la narrativa corta, por supuesto hablamos de las ocho páginas de "Master Race" ("Raza superior"), sino también la calidad formal, inventiva, atrevimiento y solidez artística de un autor capaz de adelantarse a su tiempo y desafiar las convenciones narrativas en un medio, el cómic, durante uno de sus periodos -la década de los 40- más constreñidos y convulsos.

Artista vocacional, Krigstein entró de modo casual en el mundillo del tebeo buscando un sustento menos precario que la ilustración, y lo hizo en una época en la que los márgenes de la disciplina parecían estrecharse por momentos, pero en cuyo espacio el autor encontró un universo de posibilidades expositivas no alumbradas hasta el momento. La diagramación de sus primeras historietas ofrece la mímesis estilística de una serie de recursos gráficos que denotan lo coetáneo de su adaptación e incipiente aprendizaje al tiempo que unas rudimentarias señas de identidad en la narración y la caracterización de personajes ("Buck Sanders", "The Treasure Keeper"). Rápidamente la planificación de las secuencias en las tramas que dibuja adquiere un peso específico más elaborado y cinético ("Estafar al embaucador", "El error" y las entregas de "Nuggets Nugent"), dando paso a una esquematización visual de mayor robustez y agilidad ("Monstruo de los mares", "Corazón de plata negra") con mayor definición facial y una asombrosa soltura corporal. Al poco, la maestría de Krigstein entrega pequeñas maravillas visuales ("La máquina voladora", "Las catacumbas", "Justicia Poética") que ejemplifican un modelo rabiosamente moderno de narrativa gráfica, mezcla de belleza plástica, necesidades dramáticas y sorpresa continua.

Con este nivel de progresión no es raro encontrar trabajos de una solidez indiscutible en los que la fuerza de sus propuestas e infinidad de opciones visuales en ellas esgrimidas avasallan al lector por su riqueza conceptual y potencia expresiva. Poco importa que las excusas argumentales sean en ocasiones manidas o ingenuas, moralistas en exceso o simplemente tontas anécdotas ("Llavero", "En la bolsa"), Krigstein las aborda todas con un lenguaje florido, de una claridad expositiva rica, elaborada, directa y absorbente. Un genio del arte secuencial cuya obra se encuentra magníficamente representada en este impecable libro editado por Diábolo en tapa dura y con color restaurado, incluyendo lo más representativo y conocido de su mano y contando además con una magnífica -en la mayor parte de los casos- reproducción de las planchas originales. Una edición inmejorable para conocer y admirar la grandeza de Bernard Krigstein.
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