miércoles, 30 de noviembre de 2011

Tv: Justified Temporada 1

Tras leer varias recomendaciones positivas e investigar un poco sobre su interesante premisa en cuanto a lo colindante de su temática con el western, finalmente puedo decir alto y claro lo muy disfrutables que me han resultado las primeras las aventuras de Rylan Givens.

JUSTIFIED TEMPORADA 1 de G. Yost y E. Leonard: ***1/2

Permitanme divagar un poco que la cosa viene a cuento. Lo primero, Rylan Givens. Un nombre de esos que se te quedan a la primera, una sonoridad que empuja a repetirla en voz alta (como Max Power, ya saben...) y un personaje forjado a base de golpes en un yunke de moralidad y justicia. Un arquetipo donde los haya que logra el milagro de sostenerse por su propia condición icónica sin caer en el exceso o la parodia, algo a lo que evidentemente ayuda la sobria y acertada caracterización de Timothy Olyphant. Pero lo mejor es que se trata de un protagonista con suficiente carisma en su lacónica presencia aparentemente unidimensional (mentira, claro) que el asistir a la sucesión de los problemas en los que se va mentiendo con creciente interés y mayor admiración, convierte a Rylan Givens en uno de esos tipos que de verdad te gustaría ser. Lograr esto tras tantas historias similares consumidas en mil y un formato es una auténtica proeza. Eso y un par de responsables de la talla de Elmore Leonard y Graham Yost para darle furia, dureza y brío a la creación, basada en una serie de relatos cortos del primero (no creo que necesite presentación) que se amplían con el buen hacer del segundo (guionista de SPEED, BROKEN ARROW, HARD RAIN y episodios de BAND OF BROTHERS y THE PACIFIC), estirando algo el segmento inicial tras el piloto, pero aportando eso sí pinceladas con las que definir a los personajes con inteligencia y sutileza.

Y otra bifurcación. JUSTIFIED es justo ese tipo de serie a medio camino entre la contundencia de BREAKING BAD y el trabajo resultón de FRINGE, pero que al finalizar su primer arco ha subido enteros a velocidad de vértigo. Un tipo de relato que arranca entretenido y con, aparentemente, pocas aspiraciones más que las de resultar simpático y bien construído, que poco a poco va creciendo hasta un punto de inflexión en que se le asoman por los costados las hechuras de algo mucho más magro de lo que pudiésemos haber adivinado al principio. Su arranque con ecos de duelo a lo O.K. Corral ("Te dije que te marcharas de la ciudad en 24 horas o te dispararía") se cierra circularmente con un asedio en la cabaña del bosque, dando buena cuenta de que estamos no solo ante el mejor western moderno trasvasado a tiempo presente, sino a una revisión fresca y renovada del mito fordiano del héroe crepuscular impelido a cumplir, pese a quien pese, su misión armado solo con su código moral y su pistola . Y eso para un amante confeso del género son palabras mayores.

Añadan el tinte negro brutal de Leonard, el humor irónico y cínico del mejor Shane Black en diálogos ácidos y ágiles cargados de sentencias impagables, secundarios bien perfilados y una trama que de su inicial y aparente simpliciad comienzan a salirle hilos e hilos que van tejiendo y complicando una historia adictiva y apasionante. No puedo adjudicarle mayor nota porque durante los primeros episodios se limita a proponer diversos casos autoconclusivos aportando poco más que buen humor y asentamiento de caracteres, lo cual difumina la potencia del conjunto, pero cuando el asunto arranca ya no hay quien lo pare. No se la pierdan, yo estoy deseando comenzar con la siguiente temporada.

martes, 29 de noviembre de 2011

BSO: John Powell IV (The Bourne Supremacy)

Hoy recupero comentario publicado previamente sobre la segunda aportación musical del inglés a la saga BOURNE, amplificando y mejorando notablemente las cualidades de su interesante pero algo apocado trabajo inaugural.

THE BOURNE SUPREMACY de John Powell: ***1/2

De intachable fusión audiovisual, pero de sonoridad árida, escasa implicación emocional y apenas profundizando en la asociación temática ni en las posibilidades que la musicalización narrativa le ofrecía, la partitura del primer film queda como botón de muestra de un Powell poco inspirado y superado por la necesidad de plasmar de la forma más aséptica posible una trama con más posibilidades de las exploradas. Ahora se corrigen todos los errores y carencias de aquélla amplificando con creces la expresividad de los temas ya compuestos entonces (en especial del motivo minimalista principal que acompañaba toda la aventura de forma casi continua), aportando mucha más creatividad, potencia y nuevas bases melódicas como queda expuesto en "To The Roof" o "Berlin Foot Chase", dos vibrantes pasajes de acción. El tono trágico de la historia se torna en emocionante con un bello, pero afligido tema de amor entre elegíaco y romántico en "Funeral Pyre", cuya conclusión en "Atonement" deja abiertas las puertas de la saga de forma esperanzadora. Asimismo el suspense es mucho más rítmico y propulsivo, con efectos electrónicos sorprendentes como los que se aprecian en "Nach Deutschland" o "Moscow Wind Up" y la acción es demoledora, cercana a un techno trepidante (quizás buscando por momentos la línea de mixtura electro-sinfónica de MATRIX) en el corte más adrenalínico de todo el disco "Bim Bam Smash".

Se trata pues, de una banda sonora de acción contemporánea modélica, con una fusión de elementos impecable, en los que se conjugan las posibilidades de la electrónica y la orquesta de forma excelente para con las imágenes, dejando no obstante para la edición discográfica (otra vez obra de una escueta -en esta ocasión- Varèse Sarabande, responsable del grueso de la discografía de Powell en CD) una audición no apta para oídos sensibles que esperen una aproximación convencional al género. Se incluye, como complemento comercial, la canción de Moby que ya aparecía en el primer film "Extreme Ways".

Puedes leer la reseña original en Scoremagacine.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

BSO: John Powell (III)

Para seguir subiendo enteros en la calidad musical de sus creaciones, hoy recupero otra breve reseña dedicada al compositor inglés escrita para ROSEBUD y que tampoco pudo ver la luz en su momento.

HORTON HEARS A WHO de John Powell: ****

Si bien la calidad de su música es incuestionable a todos los niveles, no es menos cierto que la presente producción en masa de cliché y formulismos provenientes de Hollywood puede resultar atrofiante para el oído medio y resultar contraproducente a la hora de apreciar con nitidez la auténtica grandeza sonora. El descacharrante éxtasis sinfónico sin coherencia ni progresión que el grueso de compositores contemporáneos propugnan no debe confundirse con la elegante y vivaracha sucesión de infinitos recursos que Powell nos ofrece en HORTON, una montaña rusa de inventiva y variedad temática enriquecida por una orquestación exultante y florida.

Aplicando las líneas maestras del género de animación que tan bien conoce, el compositor construye una de sus obras más ricas y coloristas, una plétora de melodías pegadizas y ritmos variados e incesantes con chispazos de puro genio como "Jungle of Nool", el trepidante de "Banana Wars", el divertimento anárquico de "Into Whoville/Breakfast with the Mayor" o el grandioso homenaje a Morricone en "Mountain Chase". Así uno tras otro, cada corte aporta ideas y progresión orgánica durante casi una hora hasta llegar a "Horton Suite", uno de los recorridos musicales más desenfrenados, emocionantes y elaborados de la banda sonora moderna para el cine de animación.

Una de las mejores partituras de su año y una creación que con el paso del tiempo se contará entre las más destacadas de John Powell y pese a que el que suscribe siempre ha sentido una confesa animadversión por los discos excesivos en duración y sin editar o montar de ninguna manera por parte de las discográficas (para una mejor apreciación de conceptos y desarrollo musical), en este caso la inclusión del gran volumen de minutaje con el que Varese nos premia, resulta un auténtico regalo dada la fastuosa variedad del producto. Un trabajo imprescindible para los amantes de la música de cine.

martes, 22 de noviembre de 2011

BSO: John Powell (II)

Continúo repaso a trabajos pretéritos del compositor inglés. Hoy la reseña escrita para la revista ROSEBUD del amigo Juan Angel Saiz que nunca llegó a publicarse y retomo pulida para la ocasión.

HANCOCK de John Powell: ***3/4

El autor sonoro de la saga BOURNE no deja de reinventarse sin parar en trabajos desbordantes de inventiva y elaboración, que en ocasiones como HANCOCK no consiguen sobrevivir en las imágenes todo lo coherentemente con lo que han sido planteadas por el músico. Para esta cinta simpática pero desubicada y fallida que intenta aprovechar el tirón de los superheroes, Powell derrocha fuerza y espectáculo electro-sinfónico en un score apabullante, ecléctico y entretenido. Arranca con un tema épico sincopado y espectacular en "Suv Chase", para dar paso a momentos cómicos como "Train Disaster" (con batería, sucedáneo de órgano hammond y guitarra acústica), "French Asshole" o "Indestructible". Por otro lado el hermoso tema central dedicado al protagonista (con reminiscencias a su excepcional trabajo para ENDURANCE) aparecerá fugazmente en "John, Meet Ray" y luego más extendido en "Superhero Comix" o "Standing Ovation", al tiempo que nos entrega un dulce y delicado tema de amor que se atisba en "The Trailer" (con hermosa voz solista) y se completa en "Mary Brings Meatballs".

En cualquier caso el punto fuerte de la partitura son sus pletóricos pasajes de acción, destacando el rítmico crescendo fanfárrico de "To War", el percusivo "I Really Hate That Word", o el extenso "Hollywood Blvd", un prodigioso carrusel de progresión polirrítmica con creciente intensidad aventurera, donde se dan cita la conga y el funky con la mejor acción musical contemporánea. No obstante lo mejor se reserva para el final con las dos últimas pistas del cd, "Death and Transfiguration" un corte dramático e intenso que se torna en el momento más épico del score por su emocionante resolución de halo legendario, y "The Moon and the Superhero", donde se desarrolla plenamente el tema principal para orquesta y pegadiza electrónica, alcanzando la grandeza heroica al fin conseguida por el protagonista. Un trabajo magnífico que pasó demasiado desapercibido y algo ninguneado, editado correctamente por Varese con adecuada duración y presentación. Para recuperar y audir numerosas veces dando en cada una de ellas buena cuenta del enorme talento de John Powell.

lunes, 21 de noviembre de 2011

BSO: John Powell (I)

Hoy comienzo repaso a reseñas atrasadas e inéditas dedicadas a varios trabajos del compositor John Powell, para el que suscribe uno de los escasos músicos que pululan por el mainstream hollywoodiense con la cabeza bien alta.

BOLT de John Powell: ***

Aplicando las líneas maestras del género de animación que tan bien conoce, el inglés construye una obra simpática y discreta que resulta ser un compendio de ideas powellianas para el género en su versión más estandarizada. Muy por debajo de HORTON y más cercana a su aportación para la correcta KUNG FU PANDA, el autor articula su creación alrededor de un amable y sencillo tema central, “Meet Bolt”, de filiación inconfundible. Asimismo extiende el sello de éste a momentos pretendidamente emotivos, pero que dado su excesivo convencionalismo acaban por ser los pasajes más triviales (“House on Wheels”, “Home at Last”), quizás precisamente por no ser el tema especialmente memorable.

No obstante, el grueso de la obra se afianza sobre la energética vigorosidad de sus pasajes de acción, fortalecidos por esa potente y continua electrónica que el autor tan bien sabe manejar. Muy en la línea de AGENT CODY BANKS (de evidentes similitudes temáticas), cortes como “Scooter Chase”, “A fast train” o “Saving Mittens” explotan el espectáculo heroico tan habitual y disfrutable del autor de PAYCHECK en sus cinéticas cuerdas, pegadizos ritmos y metales fanfárricos, con un noble y aventurero motivo de cuatro notas.

Mientras el inevitable tono de comedieta paródica con acercamiento al mickey-mousing se aborda de un modo previsible pero elegante, tanto con la cita a Gershwin en “New York”, como al vals bufo de “Meet Mittens”. Momentos como “The Rv Park”, más juguetones y vivarachos, enraizados en el virtuoso talento melódico del autor y su juego de fraseos contrapuntísticos con los solistas, enriquecen el conjunto de un score que avanza sin fricciones, respetando todas y cada una de las reglas de progresión en dramatismo e intensidad de un film infantil y sus codificadas características. Los instantes de sorpresa como “Sing-Along Rhino”, con divertida voz susurrante, son los menos frente a momentos grandilocuentes y sensibles más o menos formulistas como “Where were you on St. Rhino´s Day?”, “A Friend in Need” o “Las Vegas”.

Para acabar –como mandan los cánones– con fuegos artificiales, Powell concluye la partitura con “Rescuing Penny” y “Unbelievable Tv”, los dos cortes de acción más contundentes y emocionantes, que pese a su escasa duración refuerzan el concepto de equilibrado desarrollo temático y conceptual llevado a cabo por el músico. Precedido de dos olvidables canciones, el score editado por Disney resulta adecuadamente breve (poco más de media hora de partitura original), algo que unido a su rápida y fácil digestión, hace de este trabajo una pieza menor, aunque no por ello desechable.

Puedes leer la reseña original en Scoremagacine.
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