Hoy reseña/comentario/crítica de REGRESO AL MAR. La fama precedía a este trabajo felizmente recuperado por Planeta en una nueva edición en tapa dura que dignifica una pequeña joya perdida del manga moderno.
REGRESO AL MAR de Satoshi Kon: ***3/4
Las líneas maestras de Kon en su trazo delatan su impecable factura técnica y exquisita puesta en escena, pareja a la sensibilidad calmada de Taniguchi. Incluso el tono fantástico mezclado con el costumbrismo rural incluye puntos de conexión con un olvidado trabajo del autor de BARRIO LEJANO, la pequeña pero deliciosa obra LA MONTAÑA MÁGICA. Pero Kon se inclina hacia la construcción con ritmo in crescendo (muy cinematográfico, lo cual delata sus orígenes en el anime; PERFECT BLUE, MILLENNIUM ACTRESS, PAPRIKA) y la acumulación de misterios, frente a la atmósfera contemplativa de Taniguchi pese a lo cercano de sus lápices en el aspecto puramente artístico. Esto tampoco debe llegar a engaño, Kon dispone la evolución de una sencilla trama de origen mitológico en función de sus personajes e intereses, sin extenderse en complicadas explicaciones ni convertir el recorrido en un frenético exceso a lo Urasawa ni mucho menos. Su precisa ambientación, trazo detallista y perfecta secuenciación de las viñetas logra que la predecible linealidad del relato aumente en grado con cada nuevo elemento añadido, consiguiendo un clímax excelente que aúna aventura adolescente, denuncia ecológica y exaltación de los lazos familiares y sociales. Un compendio que lejos de resultar tópico o en exceso naif, obtiene los mejores mimbres del manga adulto dando forma a una lectura compacta, sólidamente desarrollada y cerrada.
La nueva edición cuajada por Planeta en tapa dura y algunos extras finales a modo de portadillas y comentarios del autor sobe la obra, otorga el reconocimiento que se merece a este trabajo demasiado tiempo alejado de la perenne disponibilidad comercial que debería poseer.
La nueva edición cuajada por Planeta en tapa dura y algunos extras finales a modo de portadillas y comentarios del autor sobe la obra, otorga el reconocimiento que se merece a este trabajo demasiado tiempo alejado de la perenne disponibilidad comercial que debería poseer.