martes, 24 de diciembre de 2013

Cómic: Papel Estrujado

Hoy reseña/crítica/comentario de PAPEL ESTRUJADO de Nadar. Es difícil delimitar que y que no es un trabajo novel hoy día gracias a la preparación y en el caso que nos ocupa, sorprendente calidad, de los jóvenes talentos del Noveno Arte de nuestro país.

PAPEL ESTRUJADO de Nadar: ***1/2

La lectura de obras con mimbres como los que luce PAPEL ESTRUJADO, intimistas, sutiles, polifónicas y de un impecable acabado formal, ponen entre las cuerdas los prejuicios de más de uno si atendemos a los requisitos que la experiencia parece exigir a cualquier autor para encontrar su voz propia dentro del panorama artístico por el que pulula y orbita. Nadar (Pep Domingo de 28 años), que hay que destacar poseía algunos relatos previos, parece tener muy claros los límites de su propuesta y como conocedor del material sobre el que trabaja extrae del mismo lo mejor que el género le puede proporcionar. Del drama familiar y personal en paralelo que presenta PAPEL ESTRUJADO, encontramos en sus diversas líneas argumentales una consistencia y coherencia internas impecable, fruto de un guión trabajado e hilado con finura donde las revelaciones, elipsis, flashbacks o silencios están construidos con inteligencia y sutileza, permitiendo que el relato fluya con naturalidad e inevitabilidad, reflejo de un drama como la vida misma. De su puesta en escena y narrativa destaca la cadencia tranquila, parsimoniosa pero nunca lenta o irregular del ritmo que impone a sus viñetas, dibujadas con las formas y maneras de un Frederick Peeters o más cercanamente Paco Roca, sin experimentar -en una historia trágica de la índole tratada tampoco se antoja esto último necesario- o deslumbrar especialmente, pero resultando en todo momento convincente, sereno, efectivo e incluso de un modo lánguido, hermoso en su melancolía.

Al ser una obra global de Nadar el éxito alcanzado con ella se torna en logro admirable si tenemos en cuenta las condiciones laborables del panorama nacional de nuestra industria del cómic. A los méritos intrínsecos hay que añadir la labor editorial de Astiberri, valedora de un arranque literario novel de considerable envergadura tan sólido como prometedor, que se traduce en una elegante edición en rústica con solapas de ajustado precio para sus casi 400 páginas en blanco, negro y acertados tonos grises. Uno de los trabajos españoles más interesantes y recomendables del año que acaba.

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